viernes, junio 18, 2010

Te quiero Saramago

Hoy murió Saramago y aunque soy conciente de que es un ciclo más con el que debemos vivir los vivos, la tristeza no deja de hacerse sentir. Los sentimientos de pérdida hoy son más pesados que de costumbre. Llorar por él es algo que no me apetece, ni viene bien (aunque no esté segura), en cualquier caso no puedo evitarlo. Repasar sus pensamientos tan sencillos y directos me hacen sentir una persona 'especial'. Y agradezco esa osadía, porque la infundió él, sin una pretensión más allá que la pulsación de su escritura, de su contemplación hecha grafía. ¡Y de qué manera! Cosa que a mí me interesa llamarle buena voluntad. Un hombre de buena voluntad. ¿Cuántos de este tipo conozco realmente? ¿Puedo decir hoy que conozco -o debo decir, conocí- a Saramago?


Reclamada por sus pensamientos -por inagotables imágenes que nítidamente cincelaba en cualquier trozo de papel (porque desde siempre escribió, no es cierto que lo empezó a hacer de mayor, de mayor le llegó la fama), y aunque casi siempre lo hacía en uno de sus múltiples cuadernos, fue un escritor constante en alejarse de sinonimias pretensiosas y artificios verborreicos, tan abundantes hoy en cada esquina- : fui y sigo siendo más humana.


Pero no porque amé más o comprendí mejor a eso que llamamos humanidad. A mí la humanidad me interesa tanto como abrazar el pesimismo que me hace ser o intentar ser mejor persona cada día. Un ‘pesimismo’ que aspiro llevar con dulzura, pero sobre todo con mucho orgullo, porque el mundo fabuloso no es (ni ha sido ni será) y me gusta poder expresarlo así, sin tener miedo a un castigo divino. Ni a descontarte de ser un par amistoso cerca de mí.


Me gusta poder llamar las cosas por su nombre, pero me gusta más aprender cada día nombres nuevos y si es preciso divergentes para reemplazar cada palabra o añosa idea. Conceptos con los que intercambiar o desechar todo aquello que ya no me sirve.


Decía que no fue su cortesía blanda ni sus gotitas de pensamientos positivos ni sus esperanzas en un dios-todo-poderoso, que-todo-lo sabe-y todo-lo resuelve lo que me hizo mirar la humanidad de un modo amable. No. Los hombres y las mujeres son eso, sólo hombres y mujeres, intercambiables en función de muchas cosas. Transactores que (con suerte) tienen algo de ética y amor propio para recibir y ofrecer algo sin pedir nada a cambio. Sin reclamar perdón, permiso o amor incondicional, entre otras “necesidades humanas”. (La lista larga y no apta para vergonzosos fáciles y ofendidos pundonorosos.) La humanidad que aprendí con este grandioso Ser portugués (entre tantas) es que la codicia está presente en casi todas las instancias de nuestras vidas. Profundicé por medio del crisol envidiable que fueron sus ensayos, poemas, crónicas y novelas a desaprender. A escoger y otorgarle valor a aquello que no se puede apalabrar. Y esto ya es mucho decir.


A decir no sin temor a las pluriemergentes creencias o a las mismas certidumbres gastadas. No puedo declararme atea como él, pero tampoco temo que en el fondo así sea. No me parece que eso me aleje de la intelección y el cariño que me une a Saramago, es sólo que me guía más su ateismo que cualquiera de los dogmas predominantes. Alejada de ellos es como visualizo cualquier oportunidad de seguir creciendo.


Esa mirada diáfana y complicada al mismo tiempo (sobre todo para quien busca la verdad congregándose en los sitios en nombre de Dios) me alejó sin vergüenza de posturas caprichosas y en cualquier caso, dicen: “bien-intencionadas”. Las ‘intenciones del bien’ no pueden querer prevalecer sobre las demás, no pueden ser voluntariosas. El mundo es muy ancho y ajeno para hablar de verdades o sosiegos inamovibles.


Por eso hoy con toda la emoción que me embarga quiero decir que a través de su “percepción naturalista”; de los sueños (y el verdadero descanso que evocaba leerlo); de su pensamiento crítico y su desprendida fraternidad, de su humildad (profesada a través de la pobreza en la que vivió la mayor parte de su vida. Objetivamente distanciado de las más vanas y absurdas posesiones que otros, con el dios entre los dientes, profesan) puedo decir que sí, lo conocí. Y su humildad hoy se me funde-con nostalgia y me entristece saber que tendré a uno menos e inestimable a quien leer. Pero me alegra sinceramente comprender, que para entender un poco la gran humanidad no hay mejor cosa que estar a solas conmigo.


viernes, marzo 20, 2009

Foto por Sivel, "But what I am"
Juego con versos en cuadritos
chiquititos, como escarabajitos,
antes de ir a perderme
en las líneas de tus arrugas.

viernes, febrero 20, 2009

Pluff!

Cada granito de la comida del otro me amontonaba los días que te echo de menos;
las pailas de tu recuerdo.

Nuestras mañanas o las mías
da igual, tú no las pasabas despierto...

Procurabas coger la I
e irte a la vigilia.
Esos trocitos en la mesa parecen composta
aplastados y húmedos parecen abono
o mierda.

Alrededor de cada pizquita desas
siento alevosía
Me salta el cuerpo del orden
en este amplio desorden
tú en el suelo, desmoronad0,
y yo dando pisotones.

Foto por Reconstruction-"It's not blood, just cranberry".

martes, diciembre 02, 2008

Catarsis

Un día te levantas y los aletazos del ayer
te resoplan los párpados hinchados.
Te pican, pero dejas que se agüen
para no rascar en el pasado
y lacerar al desarmado.
Foto por AnilinA

viernes, noviembre 21, 2008

PRIsMAticoS


- ¿Por qué te gustaba tanto ese chico? Su cuerpecito era muy bonito, sí, pero había algo. Creo que no hablaba con mucho entusiasmo; cantaba sí, wao y cómo cantaba. Te dedicó un par de canciones delante de toda la familia. ¿Te acuerdas de las primas segundas todas hechas unas yegüis aquella noche en la boda familiar de... ¿de quién rayos era la boda? Él formaba parte del conjunto contratado para amenizar, qué vacilón.

- Sí, fue el colmo, eso lo recuerdo vivamente.

- "¡Míralo, míralo se bajó del escenario! ¡A qué viene con todo y micrófono! ¡Se acerca, se acerca a la mesaaaa!" ¿Era la Monsi la de los alaridos?

- Y él muy papissshulo lo hizo. No recuerdo si era ella o tú la que gritaba. Se me confunden los recuerdos...

- El muchacho con pestañas rizadas y ese lunarcito vecino de la boquita prodigiosa te culpaba de todas sus angustias y todos los quebrantos... ¿Lo recuerdas? Jajajajaja.

- En mí se produjo cierto recato ante tanta gente opinando en la mesa y éste incriminándome con su mirada y talento de sábado en la noche... ¿Quién cantaba eso Luis Miguel? Francamente nunca me gustó llamar la atención tanto. O no de esa manera. Se pierde la ilusión y te matan el cuento. No fue recato sino pachó.

- Coincido en que siempre es más bonito imaginarse las cosas con sus propios colores, así se ponen en foco los asuntos que a una le plazcan, y se dejan a un lado los demás. Si acaso, se menciona los circunstanciales; vamos, como si era una orquesta o un conjunto lo que amenizaba. Es imporante en este contexto para cualquier disquisición moral futura. Jajajaja.

-¿Moral?
Entonces la prima se levanta enciende un cigarrillo y prosigue con cara de convencimiento y olvidando la moralina de la otra:
... Es mejor realzar el amarillo y despintar tantos tonos rosados subidos de manera histérica.

La otra, se acercó a la ventana, alejándose del humo del tabaco y a contra luz miró a su prima:
-Qué suerte tuviste porque sino hubiese ocurrido así, Tío no lo hubiese tomado tan a chiste y de agrado. Fuiste el centro y eso es lo que a él le gusta.

-A él y a todos Lindi.

- Pero ahora que hago memoria: tal vez ese chico sí te quería.

-Ay Lindi si era merenguero y le gustaba robarse el show como a todos los demás, ¿qué te puedo contar?

-Ya, eso le decía yo a la Monsi cuando me agarraba el muslo y me lo apretaba de emoción cada vez que el otro se aproximaba a ti y te cantaba con la luz violeta esa persiguiéndolo por todo el salón de baile. ¡Cómo se ponía la Monsi!

-Muchos chocking pinks para mi gusto. Prefiero la multiplicidad de planos en la imagen. Narrar se disfruta, pero ver los colores de los demás brillando frente a a ti y tú regresar a tu propia foto corpórea; velada y calcada como en crayones, no tiene tanta ventura.

-Si supieras que siempre me lo he preguntado.

-¿Qué cosa?

-El porqué todos se fijan en ti...

-Lindi, ¿quiénes son todos?

-Los hombres, si total: tú no eres tan linda.

Foto por J Dacey. "Alone in a room with..."

lunes, noviembre 03, 2008

Patrañas

Qué fácil lo tengo cuando atas desde lejos
Cuando quien tira de los cabos resume la trola a la inversa.
Cuando quien maneja los hilos, los halla más largos y fuertes
desenredándolos con cada nudo.
Foto por> Serrot

viernes, octubre 10, 2008


Foto por José M. García
Cuando sales a buscar más, ya no te espero para gozármelo todo solita.

jueves, octubre 09, 2008

...de chaflán



Sucedió todo muy rápido. Apenas me dio tiempo a festejar o consolar a los que me acompañaban. Tal vez porque no soy tan cercana a ellos o porque lo que deseaba era subir a mi casa y agradecer al ¿Tiempo? Curioso que este monstruo personal, la personificación de una obsesión, llegue a transmigrar hasta convertirse en la parodia de un superhéroe espiritual (e invisible) que me salvó la vida.

Caía la tarde húmeda de principios de octubre e íbamos caminando a nuestras respectivas casas, luego de un breve encuentro en la Plaza de Armas, cuando Jesús me preguntó que si necesitaba ayuda con mi maletín del trabajo, que me veía incapaz de cargarlo. Vale, le dije. Se lo di sin considerar cualquier cosa, salvo el alivio que sentiría. Lo agarró y miró a Lucy y Cathy, las chicas, y les hizo un ademán jocoso y rieron. Realmente tenía el pensamiento en otro lado así que no presté mucha atención a si había un chistecito envuelto. Caminamos haciendo la pequeña charla en torno al clima, el liquidito apestoso que tira el camión de la basura, la reunión de vecinos de mañana, lo ordinarias que eran las madres en sus SUV's, que apenas cabían por las aceras, y ocacionaban tapón frente al cuido de sus pequeños, entre otros asuntos de trascendencia.

Por la Calle Cruz, a la altura del cuido de niños, Pablo se despidió de nosotros y le dijo algo a Jesús. Yo seguí andando junto a Lucy y Cathy por la Luna, acera siniestra, y en dirección a San Justo. A mitad de calle nos volvimos las tres a mirar a los chicos que seguían en su secreteo, pensé: joder quiero llegar a casa y ahora la amabilidad de Jesús me atrasa. Jesús se despidió de Pablo, se impulsó y nos alcanzó a mitad de camino, haciéndonos continuar a todas a ritmo lento, como sin fuerzas. Será la hora o el clima, ¿por qué coño caminábamos tan lentos? Llegué a pensar que Jesús también era torpe cargando mi maletín y que por eso nos demorábamos tanto. Puedo jurar que no había acabado de resolver mi pensamiento cuando de repente escuchamos el más estruendoso ruido seguido por la imagen de una señal de PARE sobrevolando en trayectoria elíptica sobre nuestras cabezas. El zafacón municipal que apenas llevaba un mes de instalado en una base soterrada en la acera se arrastró livianamente, parecido a una envoltura confitera, pegando varias veces sobre los adoquines y rebotando frente a nuestros ojos. Cual desfile de chatarra, la última entrada la hizo una guagüita Rav 4 bajó que bajó raudamente la cuesta San Justo a la altura de nuestras rodillas en la Luna. El pequeño auto continúo barriéndose siniestramente, la conductora se descontroló, pero la suerte la cobijó hacia la acera diestra, justo en la entrada del estacionamiento del edificio Los Pisos, justo donde vivo. Dio una estrepitosa vuelta 180º e impactó un carro "inocente" y desprovisto de conductor.

El carro libre de carga personal saltó a la acera contraria y todos, pero que todos los vecinos salieron al balcón a ver lo sucedido. Fue bien impresionante. Parecía como si los responsables del faccioso incidente fuéramos nosotros cuatro, que aún no habíamos recobrado nuestro aliento por la impresión. Nos preguntaban desde los balcones si estábamos bien. jesús estaba pálido y me repetía: "Tócame el corazón, tócalo, tócalo...pudimos haber sido nosotros los muertos". Mi respuesta un poco incrédula y sarda fue: Jesús aquí no hubo muertos. Pero él insistía: "Sí está bien, pero cuatro segundos antes y esa tipa nos llevaba enreda'os". Tenía razón, así pudo haber sido.

Para mí, escuchar que los vecinos te pregunten tantas veces que si estás bien y ver a Nelly que daba instrucciones en bata de baño fue lo suficientemente sobrecogedor para decidir esconderme en mi casa y dejar la escena atrás. La novia de Lucy insistía en que si Pablo no hubiese detenido a Jesús esos 15 segundos en la otra cuadra, yo no estaría contando esto.

Fue bien caótico, sí, mas estoy convencida de que la duración de toda la escena le arrojó un mayor marbo comunal: solo fueron 30 segundos. Mi presencia en la escena fue sólo de un minuto y medio. Me desentendí de las consecuencias legales (si alguna) y de los roles de testigo ocular y subí a mi casa a jugar con Wasapi, la gata suicida. Miré desde el balcón a los demás, como si yo hubiese estado ajena al accidente, extraña a la cara de esa pobre chica al volante, Paloma, que tapaba su cara mientras lloraba desconsoladamente. Bajaron todos: los Marxuach, los Rosario, las Cartagena, los solitarios como Luis, Amanda y Doña Gloria. Fue jevi.

En un intento por alejarme del azaroso escenario, me puse a barrer y recoger la mierda de mi gata. Mientras lo hacía, de vez en cuando echaba un ojo al cuadro de las cuatro calles desde mi balcón. Me parecía gracioso ver cómo todos se unían y comentaban lo sucedido; algunos conjeturaban, otros se acercaban a la escena ávidos de la dosis de histeria y el junte colectivo. Con ese aire de "superioridad" que te da vivir en un cuarto piso, a 70 pies de altura, mirando sin que te observen, decidí depositar la arenilla de la mierda en la basura, pero mi torpeza me lo impidió haciendo que toda la caca y la basura me cayeran en los pies. Miré lo sucia que estaba y lo zopenca que era por estar temblando y brincando por heces gatunas que reventé en un llanto raro: dulce y amargo a la vez. Creo que celebré la miseria de la vida de una manera extraña, con mierda en mis pies.

Foto por RaFe FranSteev

miércoles, agosto 13, 2008

El Encuentro


Llegó al aeropuerto la noche del miércoles 2 de mayo. Recibió un servicio eficiente de parte de la aerolínea y conoció al Secretario de Educación durante el vuelo. Buen tipo el Rafael Aragunde, muy elocuente y simpático, fueron de las primeras palabras que intercambió conmigo. Me expresó además que si por él fuera, viviría unas vacaciones eternas en esta isla. Al día de hoy ya visitó El Yunque, Piñones y su pequeño núcleo familiar. Recibió besos, mimos y los estrujones típicos de sus dos hermanas mayores. Y eso, que ya no es tan jovencito, tiene varias canas y los tonificados abdominales se aglomeraron en uno sólo, más abultado y blando. Sin embargo, todavía lo miman como el benjamín revoltoso que sigue siendo.


Nos hablamos la misma noche en que llegó. ¡Qué ‘cool’ escucharte. Te siento tan cerca que escucho el eco de tu voz! No será el ‘roaming’ de tu recepción lo que causa esa duplicidad sonora, le pregunté un poco burlona. Lo cierto es que a mí también me dio mucho gusto escuchar su voz nasal, sus ligeras palabras como tonos en octava que resonaban en mi auricular. ¿Qué vas hacer esta noche? Ahora mismo no sé -le respondí y miré el reloj del auto- estoy saliendo de unos talleres en Sagrado y estoy un poco cansada. ¿Sagrado?, preguntó extrañado. Síii, en la USC, ¿te acuerdas?, respondí con sarcasmo. Pero si cuando yo estudiaba ahí no fuiste a visitarme nunca. ¡Pues ya ves! No estarás rompiendo cuna, ¿o sí? Te explico cuando te vea. Me despedí apresuradamente y emprendí rumbo a las murallas de mi vecindad.

Si él supiera que cada vez que camino por Barat Sur recuerdo las discusiones intrascendentales que tuvimos sobre nuestras almas máteres. Los Delfines versus Los Gallitos, el programa de comunicaciones versus el programa Buho, las nenas bichas, los nenes peperos… Siempre diferíamos, pero sin duda la pasábamos muy bien. Lo importante era hablarnos, salvar el mundo, reír, llegar juntos a donde fuera.

Fue una noche extraña. Primero porque encontré estacionamiento en la Calle San Justo esquina Luna, precisamente donde vivo. Debe ser mi día de suerte, me dije a mí misma. Pero al repasar los incidentes del día nada destacable vino a mi cabeza, sólo su llamada.

Me fui a la cama temprano. Tomé de la mesita de noche el punto de lectura de Yasunari Kawabata e intenté adentrarme en la trama suspendida la noche anterior. ¿Quién era Jiro? ¿Utako es protagonista? ¿Es hombre o mujer? Concentración nula. Así que decidí apagarme y hacer lo propio con la lámpara.

¡Qué va! No tengo sueño, no me puedo concentrar. ¿Estaré atrapada en la crónica que asignó el profe? Horror. Cada segundo de mi vida siento que alguien lo vigila desde arriba. ¿Por qué me persigo?

¡Ya! Ya sé qué hacer, la mayoría de las veces me funciona; si ocupo mi cabeza en algo superficial se disipa la ansiedad. Prepararé mi ropa y mis accesorios de mañana. Pantalón marrón con blusa turquesa, zapatos de gamuza grises con la cartera de cuero. Pantallas, cadena y pulseras plateadas, lápiz labial, rímel y polvo compacto. Ya está, todo empacado. Lista. A la cama de nuevo. Repetí el ritualillo de apagar la luz y de meterme bajo las sábanas. Con cero resultados: no hay sueño.


Encendí nuevamente la luz principal de la habitación, alcé las cejas y abrí otra vez las puertas del armario. Observé pieza por pieza durante unos minutos y finalmente seleccioné un vestido negro de manguitos. Nada del otro mundo: un básico en el guardarropa femenino. Lo miré detalladamente, hice el ademán de llevarlo puesto, toqué su textura y lo posé junto a la mochila del trabajo. Más tranquila y despreocupada, interrumpí la luz y me zumbé confiada a los brazos de Morfeo.


Una mañana ajetreada, reunión a media tarde para complicar y hora de cierre que se acercaba. El teléfono sonó reiteradamente. Contesto, apunto, entrevisto, escribo, me concentro... se me va el hilo, lo rescato y sigo con mi percusión en el teclado. Suena el aparato otra vez, pero esta vez es mi celular con un estrepitoso aviso de mensaje de texto… Y empieza la textpectation. “Paso por ti entre seis y seis y media”. Son las cinco y cuarto y me faltan dos párrafos para concluir la nota asignada. Si hay algo que amo y detesto, sin que prevalezca alguno, es trabajar bajo presión. Sólo que a veces, la presión ha sido sorpresivamente un argumento a mi favor.


¡Voilà! Guardo la nota y miro el reloj. Faltan cuatro minutos para las seis y mi cuerpo y mente están exhaustos. Aliso mi pelo con las manos y ensayo una sonrisa de sorpresa. Qué pocos dotes de actriz tengo, no me he mirado al espejo pero presiento una mueca falsa disfrazada de alegría. Temo que él no me vea igual. Hago disquisiciones fútiles sobre el encuentro y concluyo la dura realidad: han pasado siete años, nunca nos veremos igual.

Suena nuevamente el bendito aparato de la oficina y escucho a mi supervisora. Pregunta que si está lista mi asignación y le confirmo. Pues disfruta la tarde y nos vemos mañana. Sus palabras me parecieron sentencia mágica. Disfruta la tarde, disfruta la tarde, disfruta…

Seis en punto. Corro hacia el cuarto de baño y frente al espejo me aliso el pelo de nuevo, practico otro guiño simpático, esta vez no fue un visaje complaciente sino que se asomó una sonrisa semi-auténtica. Chica disfruta la tarde, me digo mientras bajo la cabeza y refresco mi rostro con agua fría. Del bolsito negro charol saco mis aliados cosméticos y maquillo mi semblante. Poco a poco las comisuras de la boca cooperan para definir el rojo de mis labios, las ojeras se retiran y dan paso al protagonismo de las ennegrecidas pestañas. Acentúo los párpados y las mejillas y sello el culto a mi persona con un moño medio deshecho, desaliñado, por aquello de lucir un tanto natural.

Llegó el momento. Quiero ponerme el trajecito pero no deseo hacerlo en los baños de la empresa. Vuelvo a mi oficina e indago con arte y disimulo las habitaciones contiguas que en el pretérito fueron oficinas. Hoy día están deshabilitadas, sin seres visibles y desprovistas de tecnología, ideales para desvestirse en secreto y vestirse adecuadamente, a mis anchas…

Entro a uno de los cuartos y enciendo la luz. Observo que este salón tiene otra oficinita más pequeña adentro con sillas y escritorio. Enciendo la luz de este nuevo recoveco y lo prefiero. Es más privado y con mobiliario para colocar mis pertenencias. Husmeo que no exista otra puerta que conecte con alguna oficina aledaña y me sorprendan in fraganti en menesteres de privacidad. Todo parece indicar que estoy sola, que llegó el momento del atavío.

Me quito un zapato, luego el otro. Desabrocho la cremallera de la pata izquierda y luego la de la derecha. Me deshago de la blusa turquesa y con cadencia voy bajando mis pantalones marrones, con mucha gracia dejo una cadera al descubierto y empato la otra, sintiéndome plena, preparándome sicológicamente para el mantra: disfruta de la tarde. Tengo los pantalones hasta medio muslo y alzo poco a poco la cabeza, como si alguien me estuviera llamando desde otra habitación y necesitara prestarle atención. De súbito, me horrorizo con lo que veo. ¡Cómo es posible! Y yo que me sentía tan sola y a gusto aquí…Dos segundos de perplejidad y luego la acción retardada de un fuerte portazo para bloquear la cámara de seguridad que estuvo espiando cada movimiento, cada decisión, cada selección desde el minuto uno que entré en la solitaria oficinita. Me sentí tan angustiada y vanidosa, pero sobre todo ridícula y observada.

Al cabo de unos cinco largos minutos en los cuales imaginé que todos los guardias de seguridad del mundo mundial estarían viendo mi cambio de ropa en circuito cerrado, de imaginarme a mi subjefa y su jefa aleccionándome sobre modales adecuados y comportamiento correcto, me puse el trajecito, recogí mis trapos, los metí en la mochila, abrí la puerta y sonreí por primera vez a la cámara. Qué más podía hacer. Cinco segundos después sonó mi celular, era él. Te estoy esperando acá fuera, justo al lado de la caseta de seguridad ¿estás lista?

Foto por: Hawiian Secretary -"This dress is my favorite thing I own"

martes, agosto 12, 2008

espiro(lo)cos




Definitiva-mente


Es la palabra que más
interrumpe tu círculo.

Foto: No Such Thing
Por Isobelle Fox

lunes, abril 14, 2008

))))((((

Me convierto en la pitonisa de Endor
cada vez que te pienso
A través del cielo
descubro tu mirada
Me ahorras tontas predicciones
porque todo está escrito en las nubes
Que entrelazadas como embriones
detienen la llegada de un extraño.

Foto por Iacobmishu

martes, diciembre 11, 2007


Anoche mientras dormíamos
soñé que de ahora en adelante
la campana bara abordar la sueno yo.

foto: 4 o'clock by Psillo

Tr3s Tragos


Hoy d3sd3 la madruqada
m3 conv3rtí 3n la l3ona de tus p3sadillas
La qu3 azota con 3l rabo para d3jart3 las marcas.

La qu3 hu3l3 lo podrido d3 tu carn3 y busca d3s3nt3rrarlo
para darl3 la última lamida.

foto: Blood Version by Gee 23

miércoles, noviembre 07, 2007

entretener(se)

Buscando el entretenimiento

que tu brega no me facilita.

Total, después de todo me entretengo facilmente.

Sino qué hago en este lugar tan apagado

escribiendo en una servilleta

que pronto percudirá la gota suelta de mi copa.

Lo más curioso es que ellos me miran...

Como si escribiera cosas,

Como si tuviera el animo de comunicar algo importante,

¡Cómo sin ti todo se vuelve más claro, aún en este oscuro lugar!

Más tarde es cuando comienza todo, más tarde.
Foto por> AnilinA

lunes, febrero 12, 2007

EN HONOR AL XS ESO

Don't ask me
What you know is true
Don't have to tell you
I love your precious heart


I..........I was standing
You were there
Two worlds collided
And they could never tear us apart

We could live for a thousand years
But if I hurt youI'd make wine from your tears
I told you
That we could fly
Cause we all have wings

But some of us don't know why

I..........I was standing
You were there
Two worlds collided
And they could never...ever...tear us apart

Don't ask me
I was standing
You know it's true
You were there
Two worlds collided
We're shining through.

And they could never tear us apart

viernes, enero 26, 2007

Uni

Lo bueno de este lugar
es que es inmenso para mí.
Aquí está todo lo que supe,
lo que aprendí
y, en parte lo que detesto.
Aquí se detiene el tiempo si miras a los demás.
Aquí llueve casi todos los días
y el recuerdo se confunde,
se enreda con todos los anhelos.
Aquí me siento sola
y me regocija sentirme así,
a veces.
Lo bueno de este lugar
es que al medio día podría volver a encontrarme, contigo.

sábado, diciembre 09, 2006

"Definitivamente"


Aunque no pueda volver atrás

puedo avanzar hacia el pasado y,

darte el más subterráneo de los olvidos,

abonarte sapos en un pozo mientras te entierro.

Tapar tu recuerdo con pestilencias y saltos.

Ahogarte y salir corriendo para limpiar mis manos y,

subir a pedir un deseo desde la boca del agujero.
Imagen Escapade Alone 4 by ~TilO

domingo, diciembre 03, 2006

las musaz quileando





She colourblind tired eyes
Her hallway aching
She'll never move him - likes it that way
He's just a walker and he'll never stop walking away
It's not too soon he said,
It's not too soon at all
You might as well be dead he sai
If you're afraid to fall,
I said -,
I know her
She said - Why do you stare so hard
Wrapped up like a doll in bad dreams and broken arms
Make these old bones shiver
It's not too soon he said,
It's not too soon at all
You might as well be dead he said
If you're afraid to fall,
I said - I know her
The last time I saw you,
You were standing in the dark
And with a freezing face, I watched you fall apart
It's not too soon he said, It's not too soon at all
You might as well be dead he said
If you're afraid to fall,
I said, done your time,
been in your place

I couldn't look you in the faceand tell you that it turns me on
it makes my stomach turn
I know her.

Anda ¡Tandenéame que estoy cortavénica!
Lirismo de enCanto Is not too soon, de Throwing Muses

sábado, diciembre 02, 2006

En la fiesta vi


El novio que no vio...

jueves, noviembre 16, 2006

Triste delirio apropiado

Para sentir los dolores
de las tarde, es preciso
tener el en corazón
fragilidades de lirios...

Estar llenos de fragancias
tristes y de llantos íntimos
tener gestos de mujer,
melancolías de niño;


Saber que el pesar, la música,
el amor..., todo es idilio
de almas y de labios..., y saber hacerse el idílico

Haber tenido luceros
en las manos, y el rocío
en el corazón, y su
todo de romanticismo;

Amar los dulces espejos los oros claros, los visos
de las almas de las cosas,
los parques entristecidos

A través de las rosadas
muselinas..., y sentirlo
todo como mujer
triste y frágil como un lirio

Mirar bien al horizonte
extasiarse en lo indeciso,
tener orgullo, tener
desdenes suaves y místicos...

Pero sufrir siempre el rosa,
sufrir el llanto sombrío
de la fuente abandonada...
Sufrirlo y querer sufrirlo.

Y hasta morir
de pena, morir de frío,
morir de penumbra, o
de color, o de lirismo.

Dar toda la vida al alma
hacerse el gris..., y sentirlo
todo como una mujer
triste y frágil como un lirio.
(Foto cortesía de Arte Desviado, "Jardines Dolientes", Juan Ramón Jiménez)

sábado, noviembre 11, 2006

One Part Lullaby

"Life is one part lullaby, two parts fear"
– Oscar Wilde

One part lullaby, two parts fear
Another animal mixing with the atmosphere
It takes forever to learn to pretend
Nature is the enemy, weather is not your friend

Who can be trusted?
With perfect weather inside
Look for magic in the daily routine
It's all it takes to survive

Leaving heaven below
Go wherever the angels follow

I'm watching my body and mind divide
Why live for a future that never arrives on time?

I can't be trusted, I'm dust in the wind
I let he weather decide where my day begins
I'm not a rebel of the natural one
I'm in love with the chemical
Following the setting sun

Lost my patience
All that it takes to survive
Watching my mind and my body divide
Why live for a future that never arrives on time?

Leaving heaven below
Go wherever the angels follow

One Part Lullaby, Two parts fear
Another animal, mixing with the atmosphere
One part lullaby, two parts fear

I'm watching my body and mind divide
Why live for a future that never arrives on time?

---------Lírica> The Folk Implosion-----------

viernes, noviembre 03, 2006

Desvelo

Foto cortesía de Syringe, de Let me chew, chew cheese on sábado
Me miraba en el espejo y veía su imagen, la de él, tan distinto a ti.
Me miraba en el espejo y comprobaba mi soledad reflejada,

su sueño era mi desvelo.
Creerías que no nos confundimos, teníamos el espejo delante nuestro.
Creerías que no sucedió entre nosotros ninguna imperfección venial, si te cuento que dormí junto a él, y que nuestros cuerpos se reflejaban sólo distantes,

refugiados en el antifaz del espejo.

jueves, octubre 26, 2006

(larga) respuesta a una ¿? no contestada

A
Nunca he querido ser rica de mayor. No me hace falta.
Mi debilidad no son los papeles, salvo que sean para fumar o escribir.
El único verde que me pierde es el de la lima y la marimba.
La única cita lejana que tengo es con tu sonrisa.

B
A veces pienso cómo sería todo si los otros papeles, los que
salieron pos nueve-once, se hubiesen acordado de otra manera,
con menos firmas, y sí más recuerdos...
¿Te extraňaría hoy así?
¿Estaría yo aquí?

C
Pero los otros papeles, los que vinieron después
de las dos torres,
no significan desconsuelo.
Son del pasado, y para el pasado la nostalgia.
Y ante esto, yo hoy te guardo distancia.

Imagen por " Sóplame"

jueves, octubre 19, 2006

equidad rampante

Sin desaliento por los
complejos de la membrana o de la piel,

en la melopea justificamos y repetimos,
no es lo mismo fallar que perder;
mucho menos follar que querer.
Foto por Fotocats.

jueves, octubre 12, 2006

Por la paż


Se presentan los días como avances de la radio con sintonías: parcos y directos, pero musicales.
Como nubes cargadas en días estivales.
Como el recuerdo.


La contemplación del Yijing no sólo sale en la pragmática y venerada edición blanca.
Llega en la reflexión filosófica y no menos útil de un Marinoff de estantería.
En sus ilustres redescubiertos.


El número 37, chia jen, no sólo le ha salido al ejemplar platoniano.
Comparto la duda caracterizada por la mujer amante y esposa...
A fin de cuentas progresados y mutantes,
yo también quiero formar lazos perdurables.

Hoy se bifurcan aparentes trazos naturales,
como un nido nuevo en
dividivi.
Salpican en mi ventana las compactas nubes que rodean mi terraza,
y sus lloviznas presagian una noche suave, el cálido tacto de una brisa líquida...
Amable.

PEACE reza el acrónimo de mis desvelos.
Problema
Emociones
Análisis
Contemplación
Equilibrio.

Con sus noches largas y sus sacrificios.

martes, octubre 03, 2006

la řesaca

Qué es lo que yo sé mejor que otra persona, me preguntó el que sabe. Seguramente muy poco, le habría contestado yo con retórica minimalista. Pero el que sabe tenía prisa y yo tuve pereza.

Sólo sé que me gusta contemplar demasiado, observar el fugaz gesto para luego recomponerlo en otro contexto y darle importancia. Locura lúcida dicen algunos... Yo qué voy a saber si lo único que sé mejor que alguien es lo que siento cuando pienso en ti.

Tú aquí y allá. Te conviertes en la constante frase que atormenta mi cabeza. (Como una esquizo pero sin diagnosis segura.) Te vuelves el sueño y a veces el delirio. Qué voy a saber si solamente sé mejor que ellos cuán complicadas han sido mis afecciones por ti. Mi historia siempre ha estado ligada a-amor-es complicados y sentimientos desestabilizadores. Yo qué voy a saber...

Sólo sé que quererte me pela los dedos y con ellos quiero acariciarte. Amar, en mis tiempos y en los tuyos, dejó de ser la alegría primaveral y falaz que cuentan las películas en blanco y negro. Ahora destacan los grises oscuros y claros. Y una vez más las ráfagas de otoño asaltan mi caletre, hoy apagado, a oscuras, como símbolos de tristeza y soledad. A fin de cuentas son las tardes de octubre y no yo quien provoca esto.

Por más que busco las transiciones delicadas para el insulto de tu inminente separación no las encuentro. Pienso en él y pienso en ti. Hoy, el pegajoso y alegre ensueño de sentirse enamorada se tizna con el anuncio farandulero de que la Peet se casa en la que fue su escuelita. Allí soñaba con casarse y allí se casó. También se desvirtúa el ideal con la reciente bellaquera rampante de nuestro poeta, y con la reacción de ella, su nueva musa, la lista que detesta su profesión, pero que no sabe muy bien distinguir entre costumbre o pasión. Volverse maduros dirían otros... La antítesis del don juan o la mesalina.


Pienso que sentirse enamorada en definitiva es pura química, y hoy ando con resaca; las ecuaciones con lo dulce y etílico alteraron la igualdad que contiene esta incógnita.

Foto por MdP, argentina.

lunes, octubre 02, 2006

Des-cubrimiento por accidente

Desde que te conocí ya no me saltan los verbos y las imágenes. Ahora son sólo espacios entre-tenidos.

En este lugar recóndito donde habito hoy escucho la música de las esferas...

Para Pitágoras y sus adeptos, la música era la ciencia de la armonía.

[La armonía podía ser entendida como el orden de los sonidos y también como el orden divino del cosmos; entre estas dos armonías había una relación.]
Entre tú y yo hoy sólo existe una fugaz conexión.
Foto por Nits de serendipia, bcn

jueves, septiembre 07, 2006

Opciones para es((coger))

En estos días desordenador he buscado la reconciliación con los fósiles sentimentales.
Su inminente pulverización, luego de su muerte, me apresura a pronunciar
hola, cómo estás, llevo días pensando en qué estará sucediendo con tu vida, no sé... me apetece hablar, ¿ocupado? Nah, tranquil... ¡Sí, sí puedo hablar!
En éstos días la operación puede ser otra, quizás la huidiza existencia de lo paranormal me esté afectando, quién sabe.
Lejos he estado en estos días de la norma estabilizadora y aburrida.
Las emociones si nos son como centellas no las quiero.
Su materia debe arder en mi piel.
De otra manera no las puedo aferrar.
El caldero que contiene los ingredientes está raspado,
el pequeño hueco superficial, con todo y lo plano, lo somero de su apariencia,
es el espacio donde yo poso mi dedo.
En la oquedad de ese pequeño golpe trazo mis señas.
Esas marcas son mi empeño, mi sinuosa ambición.
¿Qué misterio habrá cuando la evasión cumple su ciclo y se desvanece,
que ni el apetito de lo ideal permanece entre tu distancia y la mía?
Entre tanto y tan mísero, he cubierto mis manos con agarraderas, ´
los guantes no me dejan sentir la otra parte del recipiente.
Es nuestro alimento el que llevo en esta olla.
Calentar mis dedos al tocarla es parte de la experiencia,
por eso distingo las agarraderas de los finos guantes.
Foto por Remorseisforthe Dead

martes, agosto 08, 2006

Pr♥pósit♥ tardí♥ de febrer♥















No estoy lista para compartir techo.

No deseo envolverme en ningún juego de post-seducción,
en ninguna maraña de egos en vías de desarrollo.
Tampoco deseo comprensión sin base sincera.
El experimento de la solidaridad y la sana expresión
no está dando resultados...
¿Dónde se refugia la transparencia?
Tal vez no se cobija sino se oculta mecánicamente
como muestra y defensa de lo improbable.

Foto por Shang Shu Yeoh

Saliendo por la culata


Creíste la historia del subcutáneo poderoso.

La norma de un órgano sexual amplio y reconfortante
complementó la idea.

Pobre de ti que estabas atropellado con tanta acné,
porque la piel por sí sola no reconoció el almidonado deseo de entrar y manejar la entretela.

Recorrí con prometedoras señas sólo una parte de las topografías rugosas que te componen,
así me aseguré de que mi valor acojinó tus inseguridades.

Es que soy yo, yo y no tú quien toca fondo.
Foto por J. Madera.

miércoles, mayo 03, 2006

Sin título II

El diámetro exacto de mi gozo se construyó por equivocación.
La idea de lo que no debe ser molestó mi cabeza
una y otra de tantas surtidas primeras noches.
“Porque siempre es distinto” -te dije.
Sacudí tus deseos y tú perforaste el molde, las apariencias.
Habrá tiempo para vivirlo uno detrás del otro, vivir los días.
Acúsame de fanática, de absurda, de coqueta...
Ámame en pose, cual si fuéramos la pareja sicalíptica del momento.
Toca ese furor con tu aliento, mece esta extravagancia con tus golosinas.
Quiéreme mucho, y por la verdad de tu existencia.

miércoles, marzo 29, 2006

Ŏ LA ALIANZA Ŏ

Llevamos un año y medio de casados y aún no he visto mi alianza matrimonial... Mi sortija, vamos. Pero ya no quiero darle más vueltas al asunto porque gracias a Yoya pronto la tendré. Yoya es mi cuñada, a quien tampoco he visto en mi vida pero ha sido ella quien ha dado el primer paso de comprárnosla. Sí, curioso.

El mismo día que me contraje nupcias le usurpé a mi madre su anillo matrimonial; para evidenciar que iba en serio esto de casarme y además para no ser la única desposada en el mundo mundial que no porta sortija; al menos ese día.

Mi inocente progenitora interpretó este préstamos como un bonito gesto. Tal vez pensó que de esta forma podía participar, y de paso aportar esoterismo a este esperado día. Aunque escarbando los hechos de ese 14 de marzo, seguramente fingió y pensó, que pobre de mí; que estaba siendo obligada a casarme... Por circunstancias en la política migratoria de la administración Bush. Todo es culpa de Bush. Y de Aznar también, ¡baj!

Lo fundamental de esta vergonzosa, pero entrañable historia, que intento narrar (y de paso comprender) es que seré premiada después de todo. Me refiero a la sortija de bodas que mi cuñada Yoya me, digo nos, va a obsequiar. Inicialmente la idea iba a ser una bonita sorpresa, pero, ¡Y si la cagaban con la talla de mi anillo! Lo mejor era preguntar. Mi darling, que participaba de este liberal trámite como quien está vinculado de último momento en el Plan B de relaciones públicas de una multinacional, le recomendó a su sangre que con la fecha de la boda grabada en el metal era suficiente. Pero a Yoya no le bastó:

-Supongo que querrán el nombre de cada uno cincelado en ambas piezas, ¿no?

-¿Eso se hace? Preguntó mi nene mientras arrugaba su rala uniceja en señal de incredulidad. Y concluyó: Bueno no estoy seguro pero le preguntaré a Santa si le parece bien.

Para mí, la convención envilecida - porque la conveción envilece ¿me lo vas a negar?- de llevar un anillo de casada siempre enjorquetao al dedo nunca ha formado parte de mis complejos. Y ojo, poseo diversidad de carencias y multiples prioridades, pero los diamantes, esmeraldas, topacios y zafiros, ni las dolomitas talladas figuran en el listado de vida, ni tan siquiera en el bando de los caprichos.

Me casé en una oficina de un municipio pequeño: Camuy, Ciudad Romántica. Y quien llegó tarde al acto no fui yo, tampoco mi marido quien llegó del extranjero y no se separaba de mi lado desde hacía tres meses y dos semanas exactamente. El que llegó cincuenta minutos tarde fue el juez, señor Picó.

Los testigos fueron los padres de quien narra y una madrina de agua que no veía desde el día que me mojó. Fue una ceremonia rápida y sólo recuerdo que me abordó una imparable risa nerviosa, que subía por mi cuello y me ahogaba -cual si fuera la metafórica soga del matrimonio-y que cesó caundo mis ojos se encontraron con los del suegro de mi futuro marido. "Casarse es un paso serio y lo tomas como una escapadita de esas que tanto hiciste durante tus años en la universidad", me habría dicho él si no hubiese sido porque el señor Picó intervino en gesto terciador para que firmara unos papeles. Dos concretamente. Ninguno de los dos los leí porque estaba pensando en replicarle a mi padre, "No ya, sí lo sé... De las escapaditas vuelvo pero de este viaje no lo tengo muy claro". Creo que en ese momento me volví al casi marido, le ofrecí una sonrisa cómplice, pensé en ese instante lo mucho que lo quería y firmé.

A nuestro sobrio casamiento también se presentó mi prima Geraldine. Previo a la incómoda espera del juez, ella chismorreaba por el celular con algún amigo: Sí, Santa se casa hoy, pero esto terminará a la velocidad de un peo, así que nos vemos luego. Intentaba despedirse pero su interlocutor no la dejaba... y estoy segura de que era masculino porque lo consolaba, "Pero chico, ¡se te hizo tarde! Que se tiene que casar porque él es inmigrante y si no lo hace pronto, puede ir hasta preso". La escuché y una tristeza enorme me colmó...

Se dice - al menos eso me aseguró en voz baja Geraldine, ruborizada y mirando la periferia de la sala del juzgado para comprobar que nadie me observaba mientras le solicitaba a mi madre la alianza para la ceremonia- que la mayoría de las personas cuando van a legalizar su compromiso lo primero que hacen es reservar los anillos. "Es como el check in del matrimonio", me cuchicheó Geraldine, "Separar las alizanzas de desposados es el primer preparativo concreto que realiza una pareja. Es como irse de viaje y chequear antes la página de internet para ver cuánto cuestan los pasajes", ratificó la prima.

Fue la segunda vez que mi caletre se sintió atosigado. ¡Coño! ¿Alguno de los presentes le pasó por la cabeza el hecho de que realmente no tenía ningún inconveniente en ser su señora legal, aunque el lamentable y dichoso incidente del '911' hubiese catapultado la fecha casi medio año luz de anticipación? ¡Es que contra! No estaba siendo obligada, sino que quería. Lo quería...

En fin, el mejor juez, y que también suele demorar su llegada, es el Tiempo. Ya se callarán esas bocas. Por consiguiente hoy doy gracias a Yoya, mi cuñada desconocida que me, digo nos regalará una sortija para que a nadie le quepa duda de que soy la flamante y feliz esposa de su hermano.

martes, marzo 28, 2006

D♂mestic♀


Es de madrugada y camino pasos pequeños en una casa grande cuyo suelo con diseño de pretensión modernista no me inspira, me desespera. Vivo en una ciudad de civismo y diseño pero no logro identificarme con nada en este entorno. Parece como si una parte dentro de mí descubriera que, en algún lugar vago de mi inconsciencia y búsqueda fallida, sólo hay espacios cómodos para la simpleza. Me parece que me agrada más el campo. Bostezo.

Vuelvo a la habitación. Me siento en la cama y medito si deseo reanudar el sueño interrumpido por el 'pis' (porque tengo la facultad de hacer secuelas de mis aventuras oníricas, eh... ¡Y no todos la tienen!) o comienzo el día a las 12: 47 de la tarde.

Tropiezo con el borde de la cama y me vuelvo a rascar el golpe que hace dos días me hice con el mismo metal del somier que perfora ahora mi vendaje. Éstas ‘tiritas’ de aquí no sirven para nada, se despegan con facilidad, pienso aquejumbrada . Intento continuar la lectura que dejé en la mesita de noche junto con el vaso de vino a la mitad, la caleta con el chocolate, los papeles Smoking DeLuxe y el encendedor plateado. Miro la portada del libro para cerciorarme de que es el mío y no hay confusión. Él también acostumbra a utilizar mí mesita de noche. Concesiones condescendientes de la convivencia.

Se me cae el punto de lectura, no recuerdo por dónde iba y aprovecho este pertinente despiste para echarle un vistazo a la montaña de ropa limpia y arrugada que me queda por organizar. Definitivamente no puedo leer. Desde que razono, recuerdo que algunas de las actividades que me dan placer debo consumarlas en un ambiente limpio, cuando menos organizado. "Así no me concentraré en la lectura", justifico en voz alta.

Me dirijo a la cocina golpeo la alacena y bajo la Echinacea, la vitamina E y me sirvo leche semi desnatada (mierda, con lo que me gusta la leche fresca. ¡Este lugar!) en un taza ancha y corta que tiene el rostro bromista de Ronaldinho.

Camino hacia el cuarto de baño y me miro en el espejo. Hoy no tengo mala cara; no hay ojeras, ni piel opaca. Pienso que pertenezco justamente al bando que me gusta: el de las mujeres del montón. Acaricio mis cejas y aprovecho el gesto para reírme conmigo misma. Hoy me peinaré con un moño para el lado. “Si termino de ordenar esta jodida casa”, reflexiono sobre el calificativo y estoy segura que no es el adecuado. Porque jodida la casa no está. El edificio sí que es antiguo, ¿segura que es del siglo XIX? De todas formas la fachada no es apocalíptica ni lleva diseños extravagantes. Solo unas columnas de madera que repintadas color caoba me hacen sentir segura, en terreno. En el techo del salón, arriba de la pantalla de luz improvisada que hizo él, hay un detalle escultórico que pinté de mis colores favoritos: rojo, amarillo y verde. A él no le gusta ese diseño pero a mí me parece entretenido, tiene esa extemporaneidad típica del modernismo que tanto me gusta.

Vuelvo al dormitorio y me decido por preparar la cama. Desde que convivo me parece que “hacer la cama” cuando me despierto (o nos despertamos) denota cierta fiabilidad doméstica que se agradece. Lo que califican como ser ‘hacendosa’. Acomodo la uni-almohada matrimonial extr large en el centro de la pieza matrimonial y aliso las sábanas. Pienso que soy mucho más diligente en esto de vestir la cama y recuerdo su voz acusándome de que no sé preparar la cama. "Me gustaría algún día verte haciéndola a ti", replico a viva voz y solitaria.

Mientras plancho las prendas arrugadas e intento emparejar los calcetines veo que mi gato se acaricia con la alfombra. Cuando termine de guardar la ropa sacudiré la alfombra, bañaré al gato y barreré superficialmente. Aunque pensándolo bien ya barrí ayer. Y al gato no lo puedo bañar sola, antes lo hacía pero ahora está crecidito y se altera cuando hay que secarlo. Una vez más necesitaré su ayuda para otra de las tareas domésticas.

Foto por Anilina

martes, marzo 21, 2006

Sin título

Existe alguna forma de explicar
que este sentimiento fatal
se traduce en mi amor hacia tí, miembro.
Acaso alguien puede entender
¡y hacerme el favor de explicar!
Por qué te escondes tú, miembro.
Tus ojos color uva playera,
tan parecidos a pocos.
Tu olor a madera y alimentos.
Tu cuello grande y áspero,
para revolcar todos los músculos de mi cara.
Mis manos se entrenaron con tu extremo,
con tu fusta nerviosa. Tan dura y erecta,
tan lista para sabotear mi mente y guiar mis entretelas.
Amarte despacio, fuerte y pesado.
Monótono.
Tu pim pim la cama sonando.
Yo oliendo esa torre que alberga francotiradores.
Sigo oliendo tu cuello, babeándolo, lamiendo tus venas.
Ahora destilas pena y transpiración amarga. Mueres.
Foto por Anilina